viernes, 8 de mayo de 2009

DERECHO DE MATERNIDAD PARA LA MUJER TRABAJADORA


Que a estas alturas del Siglo XXI haya políticos capaces de expresar menosprecio al indiscutible papel de la mujer en la sociedad en el sentido más amplio, no sólo es una injusticia hacia las mujeres sino una falta de visión de la realidad socio-económica, donde las mujeres tienen derecho y deber de participar en la estabilidad del entorno socio-laboral.

Pues otro atentado acaba de perpetrarse nada menos que en el seno de lo que deberá ser después de la ratificación del Tratado de Lisboa el cuerpo legislador de los 27 Estados Miembros, el Parlamento Europeo. El grupo PPE (Partidos Populares de Europa) ha conseguido rechazar la mejora a 20 semanas el permiso por maternidad a las madres después de dar a luz a un hijo.

No soy mujer pero mi respeto por todo lo que cada mujer aporta a esta sociedad me ha llevado a enervarme por semejante maniobra. No comprendo como cualquier parlamentario europeo pueda ser tan mezquino para negar a una madre dos semanas más de maternidad para disfrutar de tan importante acontecimiento como es la de tener un hijo.

Los argumentos sobre la productividad me parecen tan cínicas cuando se compara el nacimiento de un nuevo miembro de esta sociedad europea con los beneficios de una empresa que ni siquiera llegará a conocer al bebé que se verá privado dos semanas del cariño y los cuidados de su madre.

Además, aprendí desde muy pequeño que siempre se debe ser coherente con las posturas individuales si se quiere ser creíble en un colectivo a cual uno pertenece. A mi entender, es incomprensible que precisamente el PPE, en particular en su rama española, sea tan severo en su interpretación de la vida en las modificaciones del las leyes vigentes que rigen el aborto, y sin embargo, ahora que se habla de nueva vida, sean tan tacaños con la madre y su bebé a la hora de concederles el tiempo de disfrute mutuo.

Ahora, la situación dependerá de quienes van a componer el nuevo Parlamento Europeo a partir de las elecciones del 7 de junio. No pertenezco a ningún partido ni pienso hipotecar mi independencia haciendo campaña por ninguna opción concreta. Sin embargo, en legítima exigencia de lo que son los derechos de la mujer, haré todo lo posible para que no salgan eurodiputados que mermen el reconocimiento a las madres y mujeres de este continente.



Fernando Fuster-Fabra
Europeísta Convencido

domingo, 3 de mayo de 2009

MADRES EN MAYO Y DERECHOS DE LA MUJER

Hoy se celebra el Día de la Madre en algunos países europeos aunque otros países en el mundo optan por hacerlo el segundo domingo de mayo. En Madrid donde las tiendas y grandes almacenes han permanecido abiertos, el ir y venir de gentes con sus paquetes señalaba que por un momento se había aparcado la crisis para no escatimar en regalos para las madres de España.

Mayo, el mes de las flores y evidentemente el mes para honrar a las madres que tanto representan en la edificación de una población capaz de aceptar retos, padecer reveses y aprovechar oportunidades. En vísperas de unas elecciones europeas dentro de un mes, me pregunto si al celebrar este día en honor de todas las madres nos paramos un instante a sopesar la importancia de una madre en cada núcleo familiar. Pronto habrá más mujeres españolas de las generaciones más jóvenes que pasarán a engrosar esa tropa valerosa que constituyen las madres de este país. Otras se sacrificarán hasta el punto de retrasar el asumir ese papel precisamente porque una crisis económica les obliga a arrimar el hombro al de sus parejas para ingresar los emolumentos indispensables para afrontar la hipoteca o pagar el alquiler.




En la España del Siglo XXI, muy a pesar de los avances hacia la igualdad de la mujer en los entornos laborales, estamos aún lejos de las condiciones idóneas para el ejercicio de igualdad de oportunidades entre los varones y las mujeres que optan o ejercen un mismo puesto de trabajo. De hecho, a los que observamos el desarrollo de los riesgos laborales psico-sociales en los entornos profesionales-laborales en el panorama español, nos han llamado la atención el incremento de casos de discriminación hacia las mujeres que se atreven a culminar su deseo de la maternidad mientras estén trabajando. Tales presiones psicológicas a la hora de contratación están ahora siendo reforzadas por una especie de mobbing maternal que acaba en el despido de aquellas mujeres embarazadas en empresas. Con la excusa de la crisis, uno de los primeros colectivos considerados para ERE’s son las mujeres que informan o se sepa que están esperando un bebé.

Si deseamos hacer un verdadero regalo a las madres de hoy y a las madres que lo serán en el futuro, lo primero que este país debe hacer es honrar y dignificar la maternidad en los entornos laborales españoles y europeos. De lo contrario, demostraremos nuestro doble rasero al medir a la mujer y madre en los entornos profesionales-laborales precisamente por su bella diferencia de poder engendrar hijos.


Fernando Fuster-Fabra Fdz.